El libro "El Futuro del Movimiento Vecinal" recoge visIones de destacados líderes sociales y comunitarios como José Gregorio Delgado, Milagro Gómez de Blavia, Olga Guedez, Alfredo Padilla y Francisco Coello que permiten revalorizar los aportes del movimiento vecinal en Venezuela.
Articulamos esfuerzos institucionales y pedagógicos para fortalecer la participación ciudadana
lunes, 28 de noviembre de 2022
domingo, 20 de noviembre de 2022
El poder público más cerca del ciudadano
Es ampliamente reconocido
que, el municipio es valorado como el nivel más cercano del poder estatal, más
inmediato a la ciudadanía y a sus comunidades. Y en efecto, la Constitución de
la República Bolivariana de Venezuela establece que el territorio nacional se
organiza en municipios (artículo 16) y, que tendrán autonomía para elegir sus
autoridades, gestionar sus competencias y crear, recaudar e invertir sus
posibles ingresos (artículo 168). Sus competencias están contempladas en el
constitucional 178.
El origen de las municipalidades
llegó a nuestro continente de la mano de la conquista española que trajo
consigo un modelo de organización de centros poblados (ordenamiento
político-territorial) que incluía al ayuntamiento y/o el cabildo. Con el tiempo
y, como era natural surgieron tensiones entre los cabildos locales y la corona
de España; es decir, entre la representación de la periferia y aquella del poder
central. Temas como el ejercicio del gobierno ante la muerte de un gobernador,
resultaban cruciales. Al respecto, puede consultarse la reunión de
Municipalidades en Nueva Segovia de Barquisimeto en al año 1560.
Así que, las entidades
locales siempre han sido partícipes de la conformación de la institucionalidad
de nuestra República. Podemos recordar el histórico episodio de la Declaración
de Independencia por el Cabildo de Caracas en el año 1810 o el papel de
entidades provinciales en el Primer Congreso de Venezuela en 1811 y, posteriormente
en el proceso de emancipación. También las municipalidades tuvieron
participación en el proceso de separación de la República de Colombia:
1826-1830.
Los municipios han sido
objeto del interés de los gobiernos centrales y han gravitado sobre su
desarrollo institucional. Por ejemplo, podemos mencionar la Primera Convención
de Municipios de 1911 bajo el gobierno de Juan Vicente Gómez, también su
inclusión en el “Programa de Febrero” de 1936 con el gobierno de Eleazar López
Contreras o la intervención de que fueron objeto en la dictadura de Marcos
Pérez Jiménez. En el año 1960 -durante el gobierno de Rómulo Betancourt-, se
realizó la II Convención de Municipios y se creó FUNDACOMÚN.
La institucionalidad municipal
avanzó con la aprobación de la Ley Orgánica de Régimen Municipal y su
Reglamento N°1 en 1978 y 1979; respectivamente. Dicha ley sería reformada en
1989. Finalmente, el Proceso Constituyente de 1999 y la nueva Ley Orgánica del
Poder Público Municipal del año 2005 crean una nueva municipalidad fundamentada
en la división funcional de su poder en cuatro áreas: la ejecutiva, la
deliberante, la de planificación y la de control. Dicho modelo municipal se
encuentra ahora sometido a la presión gubernamental y oficialista de su sustitución
por el modelo comunal.
Hoy, en Venezuela, el poder público más
cercano al ciudadano está amenazado y debilitado y requiere la formulación de
un proyecto destinado a su fortalecimiento y, por ende, al rescate de la
democracia liberal y participativa como paradigma para vivir en paz, en libertad
y en progreso. Por ello, pienso que debemos repensar al municipio con base a su
gestión basada en derechos, a lograr un municipio sostenible, al establecimiento
de una nueva gobernanza democrática y a una gestión municipal basada en la transparencia
y la rendición de cuentas. Sobre esto volveremos.
domingo, 11 de septiembre de 2022
jueves, 16 de junio de 2022
Retos de la Organización Comunitaria para el Fortalecimiento de una Sociedad Democrática
La sociedad venezolana se encuentra sumergida en un amplio proceso de debate y redefinición del paradigma socio-político, que la han venido sustentando en búsqueda de un nuevo modelo de organización política para el país. En realidad, han entrado en serio cuestionamiento los partidos, los mecanismos tradicionales de representación popular y los modelos tradicionales de gobierno. En ese contexto y, como consecuencia de ello, las organizaciones comunitarias y sociales han venido cobrando mayor relevancia durante los últimos años; llenando espacios que incluso correspondían a otros actores tradicionales. De la misma manera, se han hecho presentes tendencias hacia la cooptación y el clientelismo de los movimientos sociales y comunitarios; bajo una visión hegemónica de las relaciones entre el binomio Estado-sociedad.
Las organizaciones comunitarias
Las organizaciones comunitarias son asociaciones voluntarias de ciudadanos y ciudadanas de carácter no estatal con autonomía de gestión y de carácter diverso y plural. Las organizaciones comunitarias implican actividad e interés social en manifestación de apoyo o no, a un tema de manera temporal o permanente. Surgen debido a la pérdida de eficacia del sistema político, para procesar las demandas sociales. En términos generales, las organizaciones comunitarias desarrollan su actividad social en ámbitos territoriales específicos (tales como; el barrio, el caserío y las parroquias); aunque también y según su área temática, su gestión puede trascender a nivel nacional.
Las organizaciones comunitarias son expresiones de organización y participación ciudadana; por lo tanto, son parte de la sociedad civil. En su actividad diaria establecen relaciones con su propia comunidad, con otras organizaciones de su entorno inmediato o área temática, con entidades estatales y con organizaciones empresariales. Además, las organizaciones comunitarias se encuentran reguladas; tanto por el marco constitucional como por leyes especiales y ordinarias específicas, además de sus propias normas.
Las organizaciones comunitarias son también expresión del ejercicio legítimo de los derechos humanos a la libre asociación y participación. De allí que, se constituyen al margen del Estado y de los partidos políticos; adoptando en algunos casos relaciones conflictivas con ellos, por la defensa de sus intereses específicos. La acción de estas organizaciones ciudadanas alcanza la promoción e implementación de reformas dentro del sistema político; utilizando para ello instrumentos legales y medios de movilización compatibles con su propósito.
Organizaciones Comunitarias y Empoderamiento
El empoderamiento ciudadano -en términos sencillos y útiles-, es el proceso a través del cual tanto individuos como comunidades obtienen conciencia y control sobre los procesos que inciden o pueden incidir en su calidad de vida inmediata. En los procesos de empoderamiento ciudadano, individuos y comunidades se movilizan en los ámbitos político y social, para obtener beneficios que redunden en sus condiciones de existencia. El empoderamiento popular requiere de comunidades y colectivos fuertes mediante, al menos: i) el desarrollo de modelos de organización interna de naturaleza democrática; ii) la capacidad para emprender procesos de diagnóstico y planificación, autónomos y participativos; iii) la capacidad de negociación y concertación con otros colectivos y con las autoridades públicas y, iv) el desarrollo de la corresponsabilidad y de control social de la gestión gubernamental y de su propia operatividad.
El empoderamiento ciudadano es una actitud reivindicativa que persigue la inclusión de aquellas comunidades menos favorecidas en la construcción de una sociedad más democrática, equitativa y justa. Aquellas organizaciones comunitarias capaces de desarrollar las características señaladas en áreas tales como: la educación comunitaria, la cultura, el tratamiento del medio ambiente, la salud, la defensa de los derechos humanos de sectores poblacionales específicos (adolescencia y niñez, discapacitados, mujeres, tercera edad; entre otras), se convertirán en referentes legítimos de sus integrantes, de sus comunidades (territoriales o temáticas) y de todos aquellos que no tienen voz.
Necesidad de fortalecimiento y reconocimiento institucional entre la sociedad civil y el Estado.
La actividad de las organizaciones comunitarias es una expresión sustantiva de la relación Estado-sociedad. En el caso venezolano, la Constitución Bolivariana contiene en su texto mandatos precisos en la relación que debe existir entre las comunidades organizadas y el Estado. El llamado protagonismo, la participación en la formación y ejecución de los asuntos públicos, la corresponsabilidad y el control de la gestión pública, son algunos de los aspectos que están establecidos como derechos en nuestra Carta Magna.
Sobre el protagonismo en la gestión de gobierno de las organizaciones comunitarias y sociales, el artículo 184 de la CRBV, establece las siguientes oportunidades: i) descentralización y transferencia de programas a comunidades y grupos vecinales organizados; ii) participación de comunidades y ciudadanos (as), asociaciones vecinales y organizaciones sociales en la formulación de propuestas de inversión, en los planes de inversión y el control de obras y programas sociales; iii) impulso de nuevas formas de organización popular (cooperativas, empresas comunitarias, cajas de ahorro); iv) nuevos sujetos de descentralización en parroquias, comunidades, barrios y vecindades; y, la autogestión y la cogestión.
En ese contexto, las relaciones entre las organizaciones comunitarias (de
diversa índole temática y distinto alcance territorial) y, las diferentes
expresiones y componentes político-territoriales del Estado venezolano no
necesariamente se desarrollan de manera consensuada. Por el contrario, son un
tanto complicadas por la diferencia de enfoques que suelen tener las
autoridades públicas y los ciudadanos organizados, frente a asuntos de interés
colectivo.
Y es que no cabe duda que, con las atribuciones constitucionales y legales y las nuevas realidades político-sociales hay un aumento de las responsabilidades de la sociedad civil (y por lo tanto, de las organizaciones comunitarias) en la gestión pública. Esto supone una mayor descentralización en la gestión de políticas públicas y también una redefinición del rol social del Estado. Por último, las organizaciones comunitarias emergen como sujetos de contraloría social, cualidad que potencia su actuación y su responsabilidad en función de velar por el adecuado desarrollo de las políticas públicas.
La alianza imprescindible de las organizaciones comunitarias con el sector privado empresarial
La responsabilidad social es un valor, una postura ética, contributiva y dinámica orientada hacia el compromiso activo y libre para alcanzar el bien común en la sociedad. La responsabilidad social se expresa en tres actitudes: respeto, justicia y solidaridad.
En nuestro país, la Constitución
Bolivariana recoge y establece importancia extrema al tema de la
responsabilidad social. En efecto, el artículo Nº 2 establece que: “Venezuela
constituye un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que
propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación
la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia,
la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos
humanos, la ética y el pluralismo”.
De
la misma manera, la CRBV nos dice que “las obligaciones que correspondan al
Estado, conforme a esta Constitución y a la ley, en cumplimiento de los fines
del bienestar social, no excluyen las que, en virtud de la solidaridad y responsabilidad
social y asistencia humanitaria, correspondan a los particulares; según su
capacidad. La ley proveerá lo conducente para imponer el cumplimiento de estas
obligaciones en los casos que fuere necesario. Quienes aspiren al ejercicio de
cualquier profesión, tienen el deber de prestar servicio a la comunidad durante
el tiempo, lugar y condiciones que determine la ley (artículo 135).
El movimiento empresarial venezolano desde su propio nacimiento ha emprendido una serie de iniciativas con el propósito de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de comunidades y vecindades, desde hace años, complementarias y paralelas a su actividad natural y de los mandatos legislativos. Tanto organizaciones comunitarias y entidades privadas con fines de lucro pertenecen al ámbito de lo “no gubernamental” y por ende, guardan intereses y visiones cercanas; que en algún momento pueden ser incentivos o factores de acuerdo o desacuerdo. El intercambio de experiencias y saberes, el apoyo institucional mediante recursos financieros y no financieros, el ejercicio de distribución y control de calidad de bienes y servicios son campos naturales para el establecimiento de relaciones de cooperación y solidaridad.
Una alianza entre estos factores sociales permitiría su posicionamiento como una red; tanto de organizaciones no gubernamentales como de entidades privadas cooperantes con el Estado en el diseño, ejecución y control de ciertos programas públicos de naturaleza social; lo cual puede ser ampliamente positivo para la población. Por último, una condición indispensable en estos acercamientos entre la sociedad civil y el sector empresarial supone el mantenimiento de la identidad y autonomía de cada una de los componentes de estas entidades.
La relación entre las organizaciones comunitarias y la propuesta del Estado comunal constituye un elemento crucial a considerar dentro de su actividad institucional y está directamente relacionado con el debate sobre la forma de organizar la sociedad venezolana. El Estado comunal supone: un nuevo ordenamiento territorial, basado en la comuna; un modelo económico basado en la propiedad social y la planificación centralizada y, una nueva forma de participación ciudadana tutelada en la gestión de gobierno. Las comunas serían espacios socialistas, que como entidades locales, son definidas por la integración de comunidades para construir el Estado comunal (artículo 5, Ley Orgánica de Las Comunas). Las comunas son nuevos espacios territoriales donde las organizaciones comunitarias podrían tropezar con muchas más restricciones para su normal desarrollo debido a que su gestión obligatoriamente tendría que responder a las orientaciones impuestas desde el gobierno central.
La participación tutelada en la gestión pública se fundamenta en la dependencia de las organizaciones del denominado poder popular como los consejos comunales y los parlamentos comunales a autoridades del poder central (ministerios); así como la implantación de mecanismos de elección semi-directa (segundo y tercer grado) en los organismos de gobierno de tales instancias.
Hemos considerado de manera general y muy resumida, algunas características las organizaciones comunitarias y sus relaciones con distintos actores de su medio ambiente inmediato y más general. A continuación, se presentan puntualmente ciertos aspectos que podrían ser fortalezas y debilidades de estas entidades de la sociedad civil. Como posibles fortalezas de las organizaciones comunitarias; señalamos: i) Reactivaron el debate sobre la importancia y vigencia de la organización de las comunidades, en torno a temas específicos de interés colectivo; ii) se han consolidado como medios de inclusión popular en los asuntos públicos locales y temáticos; iii) han contribuido de manera notable para la “democratización” del conocimiento de la gestión de proyectos entre las comunidades organizadas; iv) potencian la presión vecinal sobre los agentes gubernamentales en el cumplimiento de sus objetivos; v) están contribuyendo a la renovación del liderazgo social y comunitario; y, vi) son elementos que promueven y propician la creación de redes sociales de solidaridad y cooperación. Entre las posibles debilidades de las organizaciones comunitarias apuntamos: i) dificultades en su organización, gestión financiera y rendición de cuentas; ii) desaprovechamiento de las oportunidades para el establecimiento de convenios con el sector privado y/o público; iii) incomunicación con las autoridades públicas locales, estadales y nacionales; iv) alta dependencia de fuentes de financiamiento externo.; v) priva el partidismo y la ideologización en algunas organizaciones comunitarias; y vi) la excesiva especialización por áreas de intereses -a veces- impide que se establezcan vínculos con otras organizaciones. Su desarrollo organizacional es desigual y muy concentrado a nivel geográfico.
Los retos de las organizaciones comunitarias para el fortalecimiento de una sociedad democrática
En la Venezuela de hoy, las organizaciones comunitarias y sociales poseen una serie de retos (tanto internos como externos) cuyo alcance se constituirá en una sólida contribución al fortalecimiento de una sociedad mucho más democrática; tales como: i) aplicar en el ejercicio diario de sus actividades una ética basada en la democracia, la honestidad, el respeto a los derechos humanos, la rendición de cuentas y la tolerancia; ii) las organizaciones comunitarias deben rescatar la naturaleza plural, diversa e incluyente de la participación comunitaria, social y política e impulsar la defensa del marco constitucional vigente; mediante prácticas democráticas; iii) impulsar una auténtica descentralización y la transferencia de programas y servicios basada en la corresponsabilidad y la transparencia en las relaciones con el sector público en sus distintos niveles político-territoriales; iv) redefinir las relaciones de las organizaciones de la sociedad civil, con los espacios públicos de participación local y sectorial (tales como consejos comunales, consejos locales de planificación pública, consejos estadales de coordinación y planificación de políticas públicas y consejo federal de gobierno); y, v) contribuir desde su ámbito de actuación específico a la formación de las personas y las comunidades en el disfrute responsable y sustentable de los bienes materiales y no materiales asociados a su calidad de vida.
La conducción del Estado en el marco de valores y prácticas democráticas, que se base en el respeto por el derecho a la libre asociación y la libre participación de los ciudadanos puede ser viable, si desde las organizaciones comunitarias y desde las organizaciones de la sociedad civil, se asume el reto de alcanzar ese sueño.
@gestiondecambio
sábado, 25 de diciembre de 2021
25 DE DICIEMBRE: DÍA DE NAVIDAD
Día hermoso, día para compartir...
El Niño Jesús nació. Está en tu hogar para llenarte de alegría e ilusión. Llegó cargado de luz y repleto de bendiciones, paz y esperanza. En estos tiempos que corren, las celebraciones en el planeta son diferentes, pero igual de bendecidas.
Recordemos -bonito y con sentimiento-, a todos los hermanos que por una razón o por otra, ya no están aquí. Desde allá arriboooota donde se reencuentran nos cuidan y nos protegen, sin duda alguna.
Aquí y ahora no dejes de apoyar, de querer y de ser muy muy feliz. Cuando ayudas y eres solidario con los tuyos y con quienes te rodean (donde quiera estos se encuentren, en este momento), Dios te bendice inmensamente.
Se siempre agradecido y valora cada gesto, cada detalle desde lo más profundo de tu corazón. Acércate y quiere a todos!!! Busca siempre la sana convivencia.
FELIZ NAVIDAD y un año nuevo lleno de esperanza y oportunidades, en el que estar compartiendo con la familia y los amigos vuelva a ser normal y sin temores. En el que todos podamos retomar lo que siempre hicimos y más..., estar con todos los que amamos y cada día estemos más sanos y más serenos.
Un fuerte abrazo, Carmen Flor y Miguel.
domingo, 3 de octubre de 2021
CELEBRANDO EL DÍA DEL VECINO
Desde la Asociación Civil “Gestión de Cambio” queremos hacerles llegar nuestras felicitaciones y, compartir con ustedes unas sentidas palabras en este día tan especial, el DÍA DEL VECINO.
Hoy se cumplen 40 años de esa
importante fecha, el día del vecino. Por allá -un día como hoy- pero de 1981
CONSURESTE (Coordinadora del Sureste de Caracas) realizó la recolecta de 20.000
firmas de habitantes de esas comunidades, en defensa de su calidad de vida y
con el objeto de protestar contra ordenanzas que les afectarían y se impulsaban
desde el entonces Distrito Sucre.
Ese 3 de octubre de 1981 es de
suprema importancia, es una fecha histórica para todos nosotros, los venezolanos.
A todos los vecinos -de cada
rincón de nuestro territorio-, FELIZ DÍA!!! Un día para celebrar por su
significado; pero también para reflexionar sobre la convivencia sana, el respeto,
la comunicación fluida, la integración, la empatía y la solidaridad.
A todos mis vecinos en San José,
de Baruta y de toda mi Venezuela querida les pido que se vinculen, que se unan
a la hermosa dinámica que comprende “la vecindad”. JUNTOS SOMOS MÁS FUERTES, EN
LAS BUENAS Y EN LAS NO TAN BUENAS.
El vecino está cerca, muy cerca
(en muchísimas ocasiones más cerca que familiares) y, entre los que convivimos
nos debemos apoyar en todo momento con sensibilidad y cercanía.
Un fuerte abrazo, Carmen Flor


