domingo, 28 de junio de 2020

CALVIN Y SU MODELO TRANSGÉNERO



Parece natural el revuelo causado por la nueva campaña publicitaria de Calvin Klein. Recordemos que es una marca trascendente y global y por ende, sus estilos y modelos son rigurosamente pensados y planificados. Y como sabemos (como paradoja), en el mundo de la economía del mercado las grades firmas no improvisan. Así pues que el colectivo LGBTI es seguramente percibido como un segmento atractivo del mercado de la moda.

Otra cosa, es que a propósito del marketing de la moda se intente polarizar socialmente aspectos raciales, de sexo (por lo del movimiento feminista) y de género antes invisibilizados (¿a priori, o de manera involuntaria? es asunto a discutir). 

Nos queda claro que esos asuntos aún no terminan de asimilarse en la dinámica del mundo posmoderno. Y en realidad, los colectivos sociales vienen cobrando mayor relevancia política y económica en las democracias liberales del mundo.

En Venezuela, las expresiones de este tipo de movimientos son aún frágiles y dispersas. Lo que no quiere decir que no existan asociaciones y movimientos que defiendan los derechos de los sectores LGBTI sobre todo en la esfera de la salud, pero son débiles y sin mucha incidencia pública. 

Los movimientos sociales son precarios en Venezuela (no confundir solo con las OGN´s). Por ejemplo, los movimientos vinculados a la defensa de la población indígena son igualmente débiles, así como también aquellos vinculados a la defensa de los derechos de la niñez, la tercera edad, y el ambiente.   

martes, 23 de junio de 2020

71 AÑOS DEL IND


Se cumplen 71 años de la creación del Instituto Nacional de Deportes (IND) mediante el Decreto N° 22.950 de fecha 22 de junio de 1949, emitido por la Junta Militar encabezada por el General Marcos Pérez Jiménez, que había derrocado al Presidente Rómulo Gallegos, legítimamente electo por voto popular. El IND se convirtió -de esa manera- en el organismo rector de las políticas deportivas nacionales. Hasta la creación del IND, la actividad del ámbito deportivo dependió de la iniciativa privada; pues en efecto, la actividad estatal estuvo dedicada a la reglamentación incipiente de la educación física y a la introducción del deporte en el ámbito militar.
Las entidades deportivas como los clubes y las asociaciones deportivas se fundaron antes que los partidos políticos modernos e incluso que los sindicatos de trabajadores y de empresarios. Un ejemplo de la importancia de la gestión privada en el deporte lo encontramos en la realización de las Primeras Olimpiadas Nacionales que fueron organizadas por la Asociación de Cronistas Deportivos (ACD), en el año 1934. De hecho, durante esta época se fundó en 1935 el Comité Olímpico Venezolano; también se organizaron el boxeo y el béisbol como deportes profesionales y, ya para 1946 la YMCA organizaba el deporte comunal.
La creación del IND fue incentivada; tanto por la necesidad del movimiento olímpico venezolano de aumentar sus capacidades operativas con motivo de realizarse en Caracas los III Juegos Deportivos Bolivarianos en 1951, como por el incremento de la renta petrolera que propició una intervención estatal en todas las esferas de la sociedad; entre ellas, el deporte. Así, con la creación del IND el eje del protagonismo de  la actividad deportiva pasó de la sociedad al Estado. El Estado aportó al sector infraestructura, recursos financieros y un esfuerzo intermitente por impulsar el deporte escolar; mientras una buena parte del sector deportivo privado se convertía en dependiente de la acción y del financiamiento estatal; entregándose a una relación rentista y clientelar con el Estado.
A partir del año 1999, con el proceso que llevó a la aprobación de una nueva Constitución se pensó en un proceso de renovación institucional que tendría como punto de partida el equilibrio entre la iniciativa privada (o ciudadana) y la intervención estatal. En realidad, nuestro deporte requería y, aún requiere de un sector oficial y privado fuertes, corresponsables, democráticos y de gestión transparente. Además, el concepto que reducía la actividad deportiva al ámbito del “ciclo olímpico” debía ser ampliado en beneficio de las mayorías; es decir, la acción del Estado debe garantizar la equidad y la inclusión en el deporte. Se planteaba la reconversión deportiva institucional completa.
Pasados veinte años de la aprobación de la Constitución Bolivariana, las aspiraciones de cambio institucional del sector deportivo nacional quedaron congelados o cedieron a las pretensiones burocráticas y clientelares de una nueva casta deportiva que simplemente pretendía tomar los recursos públicos para satisfacer sus aspiraciones particulares. La evaluación general de la gestión de los últimos 20 años del deporte venezolano es muy negativa: centralismo e intervencionismo estatal, mala gestión administrativa y poca transparencia en la gestión de los dineros públicos, ideologización de la práctica deportiva, abandono de la planificación y control y, prácticas clientelares en la relación con el sector deportivo federado.
¿Es posible revertir el deterioro institucional del deporte en Venezuela? Es posible; pero requiere de un proceso tanto de ajuste estructural como de intervención jurisdiccional. Todo esto bajo una nueva gestión pública. Por un ajuste estructural entiendo, la recomposición del marco legal, institucional y programático del sector deportivo nacional y, en particular del IND como ente estatal responsable de las políticas públicas deportivas. Por otra parte, se hace indispensable la apertura a la iniciativa privada y ciudadana en la actividad. El deporte desde sus inicios siempre estuvo vinculado al libre ejercicio de la ciudadanía y, así tendría que ser re-institucionalizado.
Por otra parte, el aspecto jurisdiccional es imprescindible. Debe haber investigaciones serias sobre los presuntos casos de enriquecimiento ilícito acaecidos con los dineros públicos destinados originalmente al deporte nacional durante las últimas 2 décadas. Adecentar la actividad pública deportiva es una acción ineludible en su relanzamiento.   



jueves, 4 de junio de 2020

Historia social, historia de los de abajo, historia de base


El estudio de la historia de los movimientos comunitarios y sus asociaciones se enmarcan dentro del campo de la llamada historia social. Los movimientos sociales (comunitarios) constituyen parte de la dinámica de las sociedades, cuya consideración como objeto de estudio social e histórico ha venido creciendo durante los últimos años.
Eric Hobsbawm en su ensayo titulado “de la Historia Social a la Historia de la Sociedad” (1970) ubicó el estudio de los movimientos sociales y las protestas sociales como parte de la actividad investigativa de la historia social. De la misma manera, la actividad de los movimientos comunitarios también se relaciona con otros aspectos de la historia social como son los estudios urbanos y los estudios relacionados con los grupos sociales y la modernización y cambio de las sociedades.
El estudio de los movimientos comunitarios también son parte de aquella “historia de los de abajo”, “de la gente corriente” y que prefiero llamar historia de las bases, por su origen y procedencia. La historia de las bases es aquella que se desarrolla en los cimientos de la sociedad y que  incluso puede afectar la dinámica y el destino de la sociedad sin dejar de ser anónima y estar en la base de esa sociedad. La actividad de los movimientos sociales y comunitarios ha sido constante y universal y se traduce en la defensa de intereses específicos como son la propiedad de la tierra, el acceso a servicios públicos y la defensa de derechos, entre otros.
En Venezuela, la investigación histórica de los movimientos comunitarios es casi inexistente o en el mejor de los casos, se encuentra en estado de gestación. Con esto no afirmo que no se hayan realizado estudios sobre la historicidad de los movimientos vecinales, de cierto ha habido investigaciones sobre su desarrollo, pero las mismas se desarrollaron en el ámbito politológico y ubicadas temporalmente en la década de los años ochenta. Fuera de ello, nos encontramos con un panorama histórico inexplorado.
En realidad, los estudios históricos sociales en Venezuela se refieren a aspectos temáticos que si bien se encuentran vinculados a sectores de actividad social como la salud, la educación, la nutrición no comprenden el origen de los movimientos sociales y menos aún de la propia sociedad civil. La historia social venezolana de manera principal alcanza a la comprensión de la evolución del movimiento obrero y de los sindicatos. Sin embargo, la investigación sobre otros sectores sociales y sus respectivos actores es poco frecuente o al menos poco difundida y, aquí nos referimos a los movimientos feministas, a los movimientos juveniles, a la acción de la banca, la industria y comercio, a los movimientos culturales y a las ideas y mentalidades predominantes en la sociedad civil venezolana, a la historia de las ciudades, entre otros.    
En el marco de los estudios de postgrado en Historia de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) nos planteamos desarrollar una línea de investigación vinculada a los movimientos sociales y comunitarios y, por ende, a un enfoque histórico social y más específicamente de bases (o de los de abajo). En ese contexto, logramos identificar el origen de estos movimientos en el temprano siglo XX (década de los veinte); así como la vinculación a reivindicaciones sociales, su posterior reorganización como base de apoyo a los partidos políticos democráticos (años cuarenta y cincuenta), su relanzamiento como elementos de democratización del sistema político venezolano (años ochenta y noventa) hasta su posterior cooptación por parte del Estado en los comienzos del siglo XXI.